Análisis técnico: guía para aprender a operar en los mercados según los gráficos

Cuántas personas pagarían por saber lo que ocurrirá en el futuro… Si supieran que comprando 100 euros en acciones podría venderlas después por 200, seguiría actuando así eternamente, a menos que alguien de confianza le advirtiese de que dejase de hacerlo. Pues bien, no se puede predecir con exactitud nada de lo que ocurrirá en economía, pero sí que nos podemos valer de herramientas que pueden ayudarnos a hacernos una idea.

El análisis técnico es una de ellas, y actúa de la misma forma que la cantinela que nos dicen cuando tenemos que estudiar historia: hay que entender el pasado para comprender el presente y predecir algo del futuro. De esta manera, podemos anticiparnos a los grandes cambios. Por ejemplo, podemos saber cuándo nuestras participaciones en una empresa empezarán a perder valor… o a ganarlo.

Para ello, utilizamos gráficos que nos permiten averiguar qué movimientos están haciendo las acciones (si cambia la tendencia de los precios). Si se aprende a hacer buen uso de ellos, empezaremos a controlar el funcionamiento de la bolsa y quizá a obtener beneficios. Eso sí, no es posible ser un gurú en dos días.

La bolsa comienza su actividad por la mañana y el precio de las acciones de las empresas va cambiando, reflejando un precio mínimo y un máximo a lo largo del día. La sesión termina por la tarde. Los resultados que se obtienen van formando parte de la tendencia. Están las tendencias alcistas (cuando los precios suben, algo que se representa con una línea que sube por el margen derecho), bajistas (lo contrario a alcista) o laterales (no hay mucha diferencia entre los precios más altos y más bajos que se han ido dando a lo largo del día).

Para descubrir cuál ha sido la tendencia existen indicadores como las medias móviles. Esto es que a un gráfico de precios se le añade una línea que refleja la media de los valores (cotizaciones) durante un número de días determinado. Hay que saber que no nos van a ayudar a predecir próximos movimientos, sino que son solo de ayuda a la hora de comprobar de un vistazo la dirección que ha ido tomando el precio que se está analizando. Otro elemento que aparece normalmente en estos gráficos es el canal, que permite apreciar el margen del que no suelen salir los precios, algo muy útil si se quiere operar con venta o compra de acciones.

A estos gráficos de precio se les pueden añadir los de volumen. Normalmente son barras que muestran cómo ha ido el interés de los inversores (si ha habido más compras que ventas o al revés). Por último, están los osciladores, con los que nos podemos hacer una idea de cuándo será un momento bueno para vender o comprar.

Conociendo estos elementos ya podemos empezar a operar con pequeñas cantidades en bolsa. De todas formas, los mismos bancos ofrecen servicios para ello, y aunque cobran comisión, igual interesa al principio, hasta que se entienda mejor el funcionamiento del mecanismo.